La vida artesanal del casco histórico de la ciudad ha llegado desde la Edad Media hasta nuestros días. Todavía en el siglo XVIII y primeras décadas del XIX entre el 40% y el 60% de los vitorianos se dedicaban a la artesanía. Los artesanos se concentraban en las calles gremiales medievales, que conservan su nombre: la Herrería, la Zapatería, la Cuchillería.

Hoy la ciudad mantiene esta tradición y son numerosos los artesanos locales que tienen su taller en esta zona céntrica. También se asientan en el casco medieval pequeños comercios especializados, tiendas de antigüedades y boutiques de última moda.