Historia del Carnaval de Tenerife

2010
02.08

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Historia
Para entender el Carnaval hay que conocer El Carnaval de Santa Cruz Tenerife ha sabido sobrevivir en la historia a pesar de las innumerables prohibiciones a las que ha sido sometido. El pueblo chicharrero no permitió que le arrebataran su fiesta, luchando y celebrándola clandestinamente. El Carnaval ha evolucionado a lo largo de sus más de doscientos años de historia, evolución marcada por los cambios que ha sufrido la sociedad santacrucera. En sus inicios, los bailes y fiestas se organizaban de forma privada por las familias pudientes de la isla y en las distintas sociedades de tipo recreativo y social: el Real Club Náutico, el Parque Recreativo o el Círculo de la Amistad XII de Enero. A la plebe se le prohibieron los bailes y bromas de las máscaras en la vía pública. La gente, sin embargo, siguió divirtiéndose y saliendo a la calle para celebrar una fiesta fruto de una total improvisación.

Con el comienzo de la Guerra Civil Española, se veta el Carnaval, llegando incluso a castigarse con la cárcel; y tras su finalización, comienza a celebrarse clandestinamente, en las casas de los chicharreros. Los Carnavales, la fiesta del pueblo, seguirán celebrándose camuflados gracias, en gran medida, a la buena disposición del por entonces Obispo de la Diócesis Domingo Pérez Cáceres. Sin la aprobación de la máxima autoridad eclesiástica no hubiese sido posible la autorización de las que pasaron a denominarse “Fiestas de Invierno”. Este nombre se mantuvo hasta la llegada democracia, en 1976. El pueblo disfrazó al propio Carnaval para que pudiera seguir vivo.

En la actualidad los distintos grupos del Carnaval pasean con orgullo el nombre de nuestra ciudad por diversos lugares del mundo. Durante todo el año la ciudad prepara su carnaval, desde el banquero hasta la oficinista, el médico, el ama de casa, la abogada o el cartero ensayan incansablemente para estar preparados para el “día apoteosis”: la Elección de la Reina. Estos son, sin duda, los verdaderos protagonistas del carnaval, los que con total dedicación se preparan para que todo esté a punto, los verdaderos artistas. Los bailes, los cosos, exhibiciones, concursos, etc…han sido la máxima expresión de nuestras fiestas pero, indudablemente, lo que caracteriza y distingue el Carnaval de Tenerife son las máscaras y los disfraces, el Carnaval de la calle.

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